Cómo superar el fracaso y seguir adelante

Escrito a mano por Vic Blázquez

SIN LA REGLA 369

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Odio el fracaso en cualquier sentido. En serio, lo odio. Y hasta que empecé a fracasar en cosas que realmente me importaban leía a muchos que yo consideraba imbéciles diciéndome que el fracaso era bueno. Al final me di cuenta que el imbécil lo era yo.

El fracaso es malo, una mierda, algo que no gusta, que no se quiere repetir, pero algo necesario. ¿Necesario?. Necesario. Pasarlo mal te hace crecer como persona. Te hace ver ciertas cosas que la teoría, lo que lees, no puede explicarte. Algo que tienes que sentir en tus propias carnes para darte cuenta de cómo es.

Por lo que tu problema no es tener muchos fracasos, sino no saber salir de ellos. De eso te quiero hablar hoy.

El fracaso es como un puñetazo en la cara. No como un puñetazo que puedes esquivar. No. Como un puñetazo que impacta directamente en tu cara. Lo que pase justo después es cosa tuya.

  • Hay quienes se quedan en estado de shock y no saben qué hacer durante bastante tiempo.
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  • Hay quienes buscan venganza usando su energía lanzando puñetazos a ver si alguno da a alguien.
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  • Hay quienes saben cómo reaccionar a un puñetazo en la cara.

La mayoría de las personas se quedan en la primera o segunda opción. Algunas personas, las que no son imbéciles, consiguen reaccionar a tiempo. A nosotros nos interesa el tercer grupo.

En ese grupo, algunos tienen la habilidad de reaccionar de forma innata. Fracasan una vez y aprenden de esa experiencia lo suficiente para saber qué hacer a la próxima. Otras personas fracasan tanto que acaban aprendiendo la mejor forma de reaccionar. Y hay un último grupo, de gente observadora, que se fija en los fracasos de otras personas y lo aplican a su vida. Este es el grupo que nos interesa.

El fracaso, lo que yo sé y lo que tú tienes que saber

«Si el fracaso es necesario, aunque sea una mierda, ¿de qué me sirve esto?». Esto, este artículo, te sirve para saber qué hacer cuando el fracaso, el puñetazo en la cara, llegue. Y te aseguro que va a llegar. «No a mí no me va a llegar». A ti también.

  1. Admite que vas a fracasar. Lo digo de nuevo una vez más porque muchas personas creen que ellas no van a fracasar, que a ellos no les toca. Métete en la cabeza que a ti sí te toca fracasar. Sí te toca pasarlo mal. Sí te toca sufrir. Sí te toca llorar. Sí te toca desear que todo vaya mejor. Y hasta que no lo admitas no vas a poder enfrentarte a ello. Es como el boxeador que no se cubre porque no quiere admitir que recibirá golpes.
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  2. No te vengas abajo. No hay que confundir una cosa con otra. Que vayas a fracasar, es una cosa. Que tengas que tener una mentalidad victimista es otra. Volvamos al ejemplo del boxeador. El boxeador sabe que el fracaso existe. Sabe que los golpes van a llegar. Pero también sabe que va a ganar. Recibir golpes, no significa que vayas a perder el combate. Es parte del juego. Es parte de la vida.
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  3. Pierde el miedo. Cuando fracasas, te das cuenta que no era para tanto. Nada es tan terrible. Ni perder dinero es tan terrible, ni equivocarte es tan terrible, ni nada que para ti sea importante y lo pierdas es tan terrible. Esto yo no lo he entendido nunca. No sé si tú lo entenderás ahora o no. No te preocupes, es normal. Yo lo empecé a entender cuando empecé a fracasar. Al principio, justo después del fracaso, crees que es horrible. Pero en perspectiva pierdes el miedo al fracaso porque siempre te acabas recuperando de él.
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  4. Reacciona. No hay nada peor que fracasar y seguir haciendo lo mismo. Si has apostado al rojo en la ruleta y ha salido el negro. Y vuelves a apostar al rojo en la ruleta y ha seguido saliendo negro. Lo que no puedes hacer es seguir apostando al rojo. ¡Tienes que largarte de allí! La ruleta está hecha para que pierdas. Mucha gente, sin embargo, se dedica a seguir apostando al rojo, al negro y a otro tipo de apuestas de la ruleta sin darse cuenta que el error es apostar su dinero ahí. ¿No sabes a qué me refiero exactamente?. Dame un segundo.

Cómo reaccionar después de fracasar

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Vale, ya sabemos que no se trata de apostar al rojo o al negro, sino de dejar de apostar a la ruleta. Pero, ¿eso cómo lo aplicamos a nuestra vida?. Haciendo lo que en inglés se conoce como zoom out.

El zoom out es una técnica muy compleja utilizada por la gente profesional a la que le va muy bien. Es decir, es una técnica que usan los muchimillonarios que han estudiado cómo ser muchimillonarios. Hay libros, cursos y asignaturas enteras para explicar los detalles del zoom out. Yo te lo voy a explicar en tres párrafos.

Imagínate una cámara de fotos. Estamos los dos en un helicóptero, y no nos vamos a marear ninguno de los dos. Yo te he dejado una cámara de fotos. Cuando la enciendes y enfocas te das cuenta que lo que ves es un árbol. Sí, es muy bonito el árbol, o no, es muy feo. Da igual. El caso es que tú quieres una fotografía de todo el paisaje así que lo que haces es reducir el zoom.

¡Ya está!. Eso es todo lo que tienes que saber sobre el zoom out. No han hecho falta ni tres párrafos, con uno ha sido suficiente. Si tienes un problema, tienes que reducir el zoom para ver todo el paisaje. ¿Has perdido dinero apostando al rojo?. Pero ¿a qué estás jugando?. ¿A la ruleta?. Pero ¿dónde está la ruleta?. ¿En el casino?. Entonces tu fracaso viene por apostar en un casino. (Imagínate un tapete de ruleta, luego la ruleta entera y luego el casino. Tu zoom ha ido de más a menos).

La solución no es jugar al BlackJack o al Poker. La solución está en irte del casino. Lo mismo sucede cuando fracasa tu relación de pareja (¿era porque hiciste algo que causó celos o por elegir a una persona celosa?), suspendes (¿no habías estudiado para ese examen o es que no te interesa estudiar esa carrera?) o cualquier otro campo. Si quieres saber reaccionar al fracaso, tienes que hacer zoom out.

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