Formar parte del 2%

Escrito a mano por Vic Blázquez

SIN LA REGLA 369

Este artículo forma parte del blog antiguo y por eso no sigue la regla 3·6·9

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Tema: Mejora Personal

2porciento

Hay un 2% de la población que marca la diferencia. Nos puede gustar más o menos pero es así.

Tiempo de lectura de este post: 5-8 minutos.

Llevo unos días leyendo y viendo todo lo que cae en mis manos sobre los muchimillonarios. Mucha gente se queja en época de crisis de ellos e incluso se les acusa de las desgracias del mundo. Dejando de lado esa parte hay que aceptar que hay cosas que hacen no solo bien, sino muy bien. Sobretodo esos muchimillonarios de padres humildes que no fueron a la universidad y que viven la vida que les da la gana. Te aseguro que existen y que si dejas de lado los prejuicios puedes ver muchas de las cosas que hacen bien.

Partamos de la base de que hay un 1% del mundo que es malo malo y del que se queja mucha gente (en Wall Street estuvieron acampando quejándose de que el 1% de los habitantes del mundo se aprovechaban del 99% restante) y otro 1% del que nadie habla. Son aquellos arquitectos que tienen dinero para 30 vidas, aquellos ingenieros que podrían comprar países o cirujanos que se han jubilado con más dinero que todos los sueldos de algunos lugares. Ambos grupos forman parte del 2% que llega a la cima. Una con buenas acciones y otra con malas acciones. Nosotros podemos elegir a que parte queremos pertenecer y, por ejemplo, hacer como gran parte de esos muchimillonarios buenos que dan hasta un 80% de su sueldo a la caridad.

La otra parte, el 98%, es la gente que no quiere llegar a lo más alto. Se conforma con un buen trabajo, se conforma con una buena familia y pasar a la historia como alguien más. Eso no les hace malas personas, eso les hace parte del 98%.

Formar parte del 2%

Buenos vs. Malos

¿Qué te parecería ganar quinientos mil euros al año el resto de tu vida?. Libres de impuestos, libres de cargas y totalmente disponibles para que hagas lo que quieras con ellos. Imagínate que fueran fruto de tu trabajo y que tras mucho esfuerzo tuvieras la oportunidad. Si te parece bien… tenemos un problema. Para alguien que quiere llegar a lo más alto quinientos mil euros es calderilla. Lo sé, lo sé, puede parecer hasta falto de sensibilidad despreciar ese dinero pero hay que querer llegar más alto. Es una cuestión de buenos contra malos.

Recuerda que en ese 2% de la población hay gente buena y gente mala y recuerda que el 98% restante no va a estar luchando por ser el mejor. Si la gente buena no se encarga de conseguir la mayor cantidad de dinero posible y hacer cosas buenas con él, será la gente mala la que se encargue de conseguir la mayor cantidad de dinero posible y hacer cosas malas con él. Así que si no te motiva hacerlo por tener elefantes de oro en tu octava casa de tu isla privada hazlo para mejorar el mundo. Los muchimillonarios buenos son una especie de Robin Hood moderno.

Actitud de muchimillonario

Vale, digamos que aceptas que si tienes mucho dinero y formas parte del 1% que hace cosas buenas puedes mejorar el mundo. Algo así no es tan fácil porque si la gente buena pudiera conseguir dinero tan facilmente el mundo iria mucho mejor de lo que va. Imaginemos que sea lo que sea lo que quieras hacer (ser el mejor cantante, el mejor ingeniero, el mejor arquitecto, el mejor fabricante de zapatillas…) te das cuenta que tras conseguir dinero todo se va a pique. Llevas mucho tiempo trabajando en algo y aun así, ahora tienes que empezar de nuevo. Lo intentas de nuevo y vuelves a fracasar por otros motivos distintos. Toca volver a empezar. ¿No crees que es mejor dejarlo?.

Otra vez, espero que no digas que sí. Michael Jordan, Los Beatles y Steve Jobs tienen en común que fracasaron terriblemente. Cuando digo terriblemente digo a tal nivel de no querer seguir.  Sin embargo, la actitud de seguir, seguir y seguir diferencian a unos y a otros. La gente normal tiene una capacidad limitada de aguante al fracaso. La gente extraordinaria tiene una capacidad ilimitada de aguante al fracaso. Imagina un camino lleno de obstáculos donde vas a tropezarte sí o sí. Cuando digo tropezar digo caerte de boca y sangrar. Si aun así aguantas el dolor, aguantas los golpes y sigues hacia delante, antes o después llegarás.

La valentía

No es fácil aguantar la presión. No solo basta con apuntar a lo más alto y aguantar el dolor. También hace falta soportar la presión. Saber que las cosas pueden ir mal, saber que puedes perder todo, saber que lo que haces puede no funcionar y aun así seguir hacia delante.  Esa valentía y ese atreverse es lo que diferencia a unos y a otros. No es que unos sepan que van a ganar y otros no, sino que nos se atreven a ganar pudiendo perder y otros no.

Esa presión mucha gente no la aguanta. No sabe soportar que hay que tener la cabeza fría y la paciencia suficiente para conseguir lo que se quiere. Pero si se asume que la presión es necesario y te atreves con ella, lo tendrás todo.

¿Y esto para que te sirve?

Este tipo de artículos más teóricos y menos prácticos pasan desapercibidos por la mayoría de la gente. Sin embargo son lo más necesarios. Te ponen en una mentalidad adecuada. Hacen que mires más allá y que elijas. Puedes elegir formar parte del 98% o puedes formar parte del 2%. Si eliges el 2% solamente tienes que querer el máximo, aguantar los fracasos y atreverte. No caigas en el error de querer un paso tras otro. Lo que siempre interesa es la mentalidad.

Una buena mentalidad puede conseguir encontrar los pasos adecuados. Los buenos pasos sin la mentalidad adecuada hará que en los malos momentos, que los habrá, todo se arruine.

Retazos:

¡Comenta!. Lo que más me ayuda a saber qué os gusta más y menos es sabiendo vuestra opinión. No te cortes, es totalmente anónimo.

El mundo sería mejor. Si todos quisieran ser los mejores siendo buena gente el mundo iría mucho mejor. Y el foco no está en ser buena gente (que hay que serlo) si no en querer ser el mejor.

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