Mi método de organización extrema (al detalle)

Escrito a mano por Vic Blázquez

SIN LA REGLA 369

Este artículo forma parte del blog antiguo y por eso no sigue la regla 3·6·9

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Descubre la regla 369

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Un método de organización extrema es una forma por la cual con el mínimo tiempo y esfuerzo se puede organizar tu vida y tu día a día de la manera más eficiente posible. La diferencia con un método de organización normal es que nunca vas a poder aburrirte poniéndolo en marcha ni te vas a agobiar entre decenas de variables y reglas que hacen que parezca que estás en una cárcel. Esa es la razón por la que ha sido utilizada desde la época de Julio Cesar por la gente más importante de la historia.

Si juntas la estadística, el análisis de tus tiempos muertos y los conocimientos de gestión de Henry Ford tienes mi sistema de organización extrema. Algo simple, sin cosas raras, que le encanta a las pocas personas que lo conocen y que su único objetivo es quitar el estrés y el agobio de tu vida y de tu día a día.

Funcionamiento

Cada día todos hacemos dos cosas con nuestro tiempo: lo invertimos y lo perdemos. Cepillarte los dientes es una inversión de tiempo. Hacer aviones de papel cuando estás aburrido es una pérdida de tiempo. Además, una vez perdemos el tiempo, recuperar el ritmo de trabajo de antes no es inmediato (como un coche que frena y tiene que volver a coger velocidad). La organización extrema sirve para que tanto el tiempo perdido como el tiempo de recuperación lo compactes y lo uses en lo que quieras.

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No te preocupes si tienes un trabajo por horarios, un trabajo físico o un trabajo intelectual. Cuando sales de ese trabajo, y tienes que organizar tu vida, puedes aplicar la organización extrema para no sentir que pierdes el tiempo. Sin embargo, si tienes un trabajo por objetivos (la universidad también cuenta como trabajo por objetivos) este método está diseñado para ti ya que es mi trabajo también es por objetivos y no por horarios.

1- Elige qué organizar

Según Science et Vie, en nuestra vida, donde más pasamos el tiempo es durmiendo, caminando, trabajando, comiendo, viendo la televisión, navegando por Internet y usando el transporte urbano (coche, taxi, tren…). La lista es mucho más larga pero a nosotros nos interesa estos aspectos.

Si quitamos dormir y trabajar (si tu trabajo es por objetivos, inclúyelo) lo que nos dice la estadística es que invertimos mucho tiempo caminando, comiendo, viendo la televisión, navegando por Internet y en transporte. Sabiendo en lo que usamos nuestro tiempo, podemos sacarle partido. Si tienes hobbys, no los incluyas, ese tiempo es para desconectar así que no tienes que sacarle más provecho que, simplemente, el de disfrutar. ¡Ah!, los fines de semana son libres.

Por tanto, coge papel y bolígrafo y haz una lista de todas esas cosas (andar hasta el trabajo, coger el coche, comer, hacer deporte…) en las que tengas tiempo muerto y puedes ser multi-tarea.

2- Reorganizar tu tiempo

Si tienes que perder el tiempo, que sea todo en el mismo momento. De tu lista de cosas donde puedas ser multi-tarea, organízalas en columnas. Todo lo que puedas hacer mientras caminas en una columna (ir a comprar, ir a por el periódico, pasear al perro…), todo lo que puedas hacer mientras comes en otra (ver la televisión, escuchar música, leer…), etc. Son ejemplos pero es para que te hagas una idea. Cuanto más compacto tengamos todo, mejor.

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Cada uno tendrá su caso y la mayoría de veces es más un tema de creatividad que de otra cosa. Siempre que he contado mi método ha salido la frase «pero yo no puedo leer e-mails mientras como porque…». Quédate con el concepto de agrupar y olvídate de los casos concretos que yo utilizo.

3- Concéntrate

La mayoría de malos organizadores aparecen por una falta de concentración. Puedes tener el mejor plan, puedes tener la mejor organización pero si no estás concentrado… da igual todo. La concentración es tu cemente, tu pegamento. Es lo que hace que todo se mantenga firme y no se tambalee. Mi mejor forma de concentrarme es el método de la pompa. Siempre que tengo que hacer algo, me meto en mi pompa.

Meterme en mi pompa significa no teléfono, no televisión, no música, no distracciones. Es como si una pompa invisible me rodeara y me diera igual todo. Esté en el tren, esté en mi casa o esté en la calle. Para poder conseguirlo tengo un fuerte diálogo interior hablando todo el rato. Cuando tienes un gran diálogo interior tu cerebro se centra en ello y olvida lo demás. Y cuando hablo de diálogo interior me refiero a esto: «Vale, ahora tengo que subrayar las partes importantes, ¿dónde tengo el subrayador?».

Ya estás listo para ser un superorganizador.

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