Qué hacer cuando trabajas o estudias en algo que odias

Escrito a mano por Vic Blázquez

SIN LA REGLA 369

Este artículo forma parte del blog antiguo y por eso no sigue la regla 3·6·9

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Tema: Mejora Personal

poema

El corazón que rie de Charles Bukowski fue lo que me ayudó durante tres años a aguantar a mucho imbécil mientras aprobaba.

Tiempo de lectura de este post: 3-6 minutos.

Hay algo que hay que tener en cuenta cuando quieres conseguir lo que quieres, puede que tengas que pasar por un trabajo típico. Ya sea por obligación o por necesidad puede que durante un tiempo más o menos largo acabes teniendo que trabajar con imbéciles para poder sobrevivir. También puede que trabajes con personas maravillosas pero en ese caso no necesitas este artículo.

A mi también me han tocado estudiar cosas que no he querido estudiar y trabajar en cosas que no quería trabajar. Acababa asqueado, sin ganas de nada y siendo una especie de muerto viviente. Hoy quiero hablarte de mi resistencia, de cómo dije “¡hasta aquí!” y de como he llegado a hacer lo que realmente me llena.

La resistencia del guerrero

Hablaré de mi época de estudios ya que de una forma u otra siempre que he trabajado me he divertido y me lo he pasado bien. Sin embargo en mi época de estudios pasé por dos etapas: la etapa de sentarme en la última fila mientras me inventaba nombres tontos como “la resistencia del guerrero” y la etapa en la que apliqué “la resistencia del guerrero”. Funciona de la siguiente manera.

1. Acéptalo. Ya sea porque necesitas pasta o porque quieras acceder a una carrera o master que te interese vas a tener que mancharte. Y mancharte es exactamente esto. Vas a pasarlo mal y pasarlo mal no gusta. Aun así, te toca pasar por este trámite así que mejor que te empieces a hacer amigo del fango y el barro y dejes de lado las buenas maneras y el miedo a romperte alguna uña.

2. Tómatelo como un reto. Cuando decidí aprobar bachiller me lo tomé como un reto personal. Mi idea era ser capaz de aprobar fuera como fuera y eso hizo que me interesara más por los apuntes, los profesores y sentarme en un buen sitio. Tú tienes que buscar tu propia motivación. Si es por el dinero con el que conseguir algo que ansias pon un bote, o mira la cuenta bancaria y motívate viendo como poco a poco va creciendo. Cada día de sufrimiento es uno menos hacia lo que queremos.

3. Que sea temporal. Si hay algo que aborreces y odias a más no poder tienes que saber que va a ser temporal. Da igual lo mal que están las cosas, si tu salud mental está en peligro prefiero que estés bajo un puente y lúcido que con antidepresivos mientras descongelas calamares congelados de marca blanca. Tu objetivo es poner todas tus fuerzas en conseguir lo que te propones no conformarte con algo que odias con tal de sobrevivir.

4. Tiempo de relax. Cuando tengas tiempo libre olvídate de todo lo malo y diviértete. Si estás estudiando tómate tiempo libre o te saturarás. Deja de lado el vaguear en un sillón mientras ves pasar las horas y ponte a hacer algo que te despeje y te desconecte. Ya hablé de esto en otro artículo.

5. Arriésgate. Llega un momento en el que ya no aguantas más. Puede ser tras repetir varias veces o tras soportar al imbécil de tu jefe por quinta vez en el día. Si llega ese momento lo mejor que puedes hacer es coger lo que tienes y largarte de allí. Eso sí, ten algo de cabeza antes de mover ficha. Aunque tu salud mental es lo más importante que hay si tienes deudas o es la única forma de que consigas acceder a algo que amas vas a tener que aguantar.

6. Disfruta. Si otra gente se lo pasa bien en tu trabajo o en tu clase es porque siempre hay un lado positivo. El lado positivo puede ser aprender cosas nuevas o tararear mientras cargas cajas pero tienes que buscar una forma de divertirte de lo que haces. Y créeme todo se puede disfrutar. Y si no disfrutar al menos que sirva distraerte, como los esclavos americanos que picaban piedra y recogían algodón tenían sus propias canciones abolicionistas para distraerse.

Retazos:

¡Comenta!. Lo que más me ayuda a saber qué os gusta más y menos es sabiendo vuestra opinión. No te cortes, es totalmente anónimo.

El sufrimiento hace que valores más el premio. Si todo fuera fácil no valdría de nada la recompensa. Lo bonito de sufrir es que cuando dejes de hacerlo te darás cuenta que mereció la pena aguantar y te sentirás muy orgulloso de quien eres.

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